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A PUNTO DE ALCANZAR SU SUEÑO AMERICANO

Para doña Margarita Escalante, su residencia permanente y su número social son documentos de mucho valor.

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Houston.- Doña Margarita del Pilar Escalante Vazquez es una mujer entusiasta que a sus casi 80 años tiene el sueño de convertirse en ciudadana de los Estados Unidos, y está a punto de lograrlo.

A PUNTO DE ALCANZAR SU SUEÑO AMERICANO

Originaria de Guanajuato (México), vive desde 1980 en este país y recuerda que llegó como indocumentada, caminando con un grupo de 32 personas guiadas por los coyotes o traficantes humanos.

“Pasamos por Matamoros, el calor estaba muy fuerte, era el mes de abril y veníamos por el monte, las espinas calaban duro sobre todo cuando teníamos que agacharnos para que no nos viera el helicóptero, pero teníamos que seguir, yo a ratos sentía que ya no podía pero los muchachos me decían: ‘Córrale doñita, apúrese porque se queda’”.

Mientras la acompañamos en la sala de su casa, al norte de Houston, continuó: “Eramos cuatro mujeres en el grupo y gracias a Dios llegamos bien. Dicen que en el camino las violan pero a nosotras nunca nos faltaron al respeto”. Recuerda que el agua que le dieron de beber le hizo daño “Quién sabe de dónde la traían, sería del río”, expresó.

Al llegar a Houston comenzó a trabajar limpiando casas y así se se mantuvo hasta que alcanzó su pensión.

Cuenta que nunca se casó porque veía que a sus hermanas las golpeaban sus esposos “ Y para tener una vida así, mejor sola”, expresó.

Doña Margarita, legalizó su estadía en este país con la aministía del presidente Ronald Reagan en 1986. Recuerda que ya una vez hace 10 años intentó convertirse en ciudadana, pero no lo logró por no saber inglés. Ahora con sus 78 años y sus problemas de salud, espera conseguir un justificante médico que le ayudaría a no presentar exámen.

Linda Vega

Linda Vega, abogada de inmigración, ayuda a Margarita Escalante a que cumpla su anhelo.

Quiere votar

Son varias las razones que impulsan a esta entusiasta mujer a querer naturalizarse.

El miedo a la deportación es una de ellas, la segunda, la motivación que daría a las personas en su iglesia para que sigan su ejemplo, y una, que tiene un valor muy personal es la de poder votar por primera vez en su vida.

“En México nunca lo hice porque mi papá no nos dejaba, decía que las mujeres no votaban y aquí en Estados Unidos como residente no puedo hacerlo. Creo que sentiré bien bonito cuando pueda votar por primera vez”, indicó.

Al imaginar el día en que juramente como nueva ciudadana de este país, se emociona hasta las lágrimas, es un momento que realmente anhela. “Yo digo queesedíavaasermuy bonito, muy grande, voy a sentir que ya soy de aquí, me dan ganas hasta de llorar y no se me va a olvidar en todos los días que Dios me deje vivir” puntualizó.