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POR AMOR AL FÚTBOL

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DEPORTES

Houston.- En las entrañas del Jones Park cerca de la calle Airline encontramos a Héctor Patiño, el encargado de organizar los torneos y decidir quién juega contra quién entre los casi 100 equipos que compiten en la Liga Francesa con más de una docena de categorías, la mayoría de ellas con jugadores hispanos.

Las canchas son públicas, pero Patiño las cuidad y mantiene con esmero como si fueran suyas desde el 2006, los 365 días de cada año. Él cuenta con los permisos de la ciudad para usar las instalaciones para el deporte juvenil sin costo adicional con la condición de que la Liga invierta en mejoras para el parque.

“Cuando llegué aquí estas canchas eran pura tierra, pero les vi futuro y decidí convertirlas en un lugar en donde los niños puedan jugar y estar seguros “, aseguro Patiño, quien relata con orgullo que a pesar del fuerte invierno que azotó la ciudad este año las canchas de la Liga Francia estuvieron llenas durante toda la temporada.

Crónicas

Originario de Monterrey (México), Patiño inició sus amoríos con el balompié desde muy temprana edad. El intentó ser futbolista, pero siempre le ganó su curiosidad por lo que sucedía fuera de la cancha. Por eso, pasó de ser un miembro del equipo a convertirse en el encargado de realizar los trámites para los torneos en los que participaba el equipo del cual formaba parte.

“Me acuerdo que mi compañeros me decían mejor afuera güero, eres mejor afuera”, dijo con una sonrisa en su rostro recordando aquellos tiempos.

A Patiño le gustaba observar y analizar los partidos al igual que los jugadores, fue así que en una ocasión vio jugar al francés Michel Platini, actual presidente de la Unión Europea de Fútbol (UEFA), y desde ahí nació una admiración única hacia este astro, de quien conserva como un tesoro varios recortes de periódicos y revistas, cada uno de los cuáles tiene un recuerdo vinculado con el futbolista.

Con los ojos un poco aguados y la voz quebrada Patiño relata que una vez le prometió a su madre que iría a un Mundial en Francia. En aquel entonces su familia estaba mal económicamente y su mamá por no darle falsas esperanzas le explicó que era casi imposible que cumpliera su sueño, pero Patiño con mucha convicción se dijo a sí mismo que él estaría ahí.

En 1998, cuando Francia fue nombrada sede del Mundial, Patiño pudo viajar con hospedaje sin costo y un boleto a mitad de precio, por cosas de la vida.

Fue así como llegó hasta la cuna del ex astro francés Platini y entró al establecimiento de la EUFA.

“Fue un sueño hecho realidad, gracias a Dios todos mis sueños se me han dado de una manera u otra. Creo mucho en el destino y si uno cree y sueña tarde o temprano se te cumple porque se te cumple”, concretó Patiño, quien llegó a Estados Unidos en 1998.

Con su empuje y personalidad perseverante, en ese momento consiguió trabajo como coordinador en el Departamento de Comunidades Mexicanas en el Exterior del Consulado General de México en Houston, una posición que le permitió conocer el terreno de lo que sería su proyecto de vida: la Liga Francia en el Jones Park.

Su ilusión

Pero los sueños de este mexicano no paran de crecer, con grandes planes para la Liga como la adquisición de un terreno para que se convierta en una academia de fútbol al estilo de las mejores de Europa, por supuesto en un lugar que se llamará Michel Platini Park, en honor a su ídolo futbolístico, a quien sin falta cada año le manda una postal para felicitarlo por su cumpleaños.

Aunque es regio, Patiño no es hincha de Tigres UANL o del C.F. Monterrey, él le va a la selección de Francia, aunque admite que también tiene comprometido un pedazo de su corazón con México.

“Yo siempre me he sentido identificado con la selección francesa, me gustan sus colores, lo que representa su historia y porque es el país de Platini”, declaró, mientras exhibía unas cuantas fotos de sus visitas a Francia y nos contaba que de joven le decían gallo, el animal emblemático de la selección nacional de Francia.

Él no ha podido concretar su sueño de tener sus propios terrenos por falta de fondos económicos y por no tener un socio que llene sus requisitos.

Quizás tendría más entrada monetaria si se afiliara a una academia de fútbol juvenil de la Federación Estadounidense de Fútbol (USSF, por sus siglas en inglés) o con la liga profesional MLS (Major League Soccer ), sin embargo no lo hace para poder mantener unos costos adecuado para los jugadores y sus familias: 15 dólares por toda la temporada y 2 torneos adicionales.

El fútbol juvenil puede ser un negocio muy lucrativo en un semillero como la ciudad de Houston, pero Patiño no lo hace por el dinero si no por lograr que los jóvenes de escasos recursos tengan donde jugar en un lugar sano.

La misión de forjar jóvenes sanos para un mejor futuro es la que ha elegido Patiño y demostrar que con dedicación, esfuerzo y mucha fe todo se puede hacer realidad.