Inicio Deportes MALAS PALABRAS, ¿IRRESPETO O LIBERTAD DE EXPRESIÓN?

MALAS PALABRAS, ¿IRRESPETO O LIBERTAD DE EXPRESIÓN?

Durante el Mundial Brasil 2014, La FIFA desató un interesante análisis de conciencia de parte de la sociedad mexicana, poco atenta en general al problema de la violencia en el lenguaje. En este sentido, México no perdió.

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Ciudad de México.- La palabra puto continúa dando de qué hablar. La polémica se desató cuando la FIFA informó sobre el inicio de una investigación por actos de discriminación durante los partidos de México, que finalmente no se hizo. El blanco de las pesquisas era el famoso grito que precede con los despejes de los porteros en un partido de futbol y que tuvo su origen en Guadalajara.

Hay dos posturas al respecto. La primera es el desacuerdo por el racismo y homofobia que esto genera y la segunda, la que defiende la libertad de expresión y que argumenta que el uso del término es contextual y polisémico, es decir, que su significado varía dependiendo quiénes o dónde emiten el mensaje.

El entrenador del equipo mexicano, Miguel Herrera, defiende el uso de la palabra diciendo que “no es tan mala”. Esa actitud ha asombrado a muchos, ya que el término es irremediablemente discriminatorio, iguala las nociones de enemigo y homosexual, aunque las connotaciones han derivado a sinónimo de cobarde.

Algunas de las justificaciones que se han dicho para defender la palabra es que los extranjeros no entienden, que es cultural. En muchos países el uso de palabras racistas también se defendía como cultural. Pero personas de diferentes grupos étnicos y religiones, como los afro-americanos y judíos, dieron alto a los chistes, burlas y palabras despectivas.

Para algunos este grito es un acto vacío. Es un gesto con la gracia de lo carnavalesco porque es inútil en el sitio en que sucede. La cuestión de fondo está en que si el que grita puto repetirá o no esa conducta en otros espacios en que el gesto sí supone infligir violencia.

Una de las enseñanzas que dejó el Mundial es el poder que tienen las palabras y no solo en el contexto del fútbol, sino en casa, donde los jóvenes aprenden todo de sus padres.