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LA LEY NOS PROTEGE SIN EXCEPCIÓN

En Estados Unidos las leyes son distintas a las de nuestros países de origen, y no es que tengamos que conocer toda la legislación, pero si es importante informarnos de algunas acciones que pueden ahorrarnos muchos malos momentos.

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EDITORIAL

La mayoría de los inmigrantes hemos llegado a Estados Unidos tras el sueño americano, que no es otra cosa que la búsqueda de una mejor vida para nosotros y nuestra familia.

Venir, establecerse, conseguir un trabajo, ir a la escuela, aprender inglés, es parte de esa integración que buscamos y que vamos encontrando poco a poco mientras nos adaptamos a este país.

El nuevo estilo de vida que hemos elegido implica también asumir nuestras responsabilidades como ciudadanos e informarnos sobre nuestros derechos, tengamos o no documentos legales.

Es que hay algo que debemos tener claro cuando llegamos aquí, las leyes son distintas a las de nuestros países de origen, y no es que tengamos que conocer toda la legislación, pero si es importante informarnos de algunas acciones que pueden ahorrarnos muchos malos momentos.

Desde cosas tan sencillas como el hecho de saber que los notarios públicos no son abogados y tienen una función muy distinta a la que ejercen en otros países, hasta conocer lo que se puede hacer en caso de un arresto de parte de la policía o las autoridades de inmigración.

Es precisamente ese desconocimiento de sus derechos lo que ahora tiene a un pastor religioso del área de Houston a punto de la deportación, siendo residente legal desde hace 9 años, y también lo que tiene al borde de la ejecución a unos 50 mexicanos condenados a pena de muerte en el país.

Vayamos por partes: el pastor David Vásquez aceptó declararse culpable de un delito de posesión de drogas sin saber las consecuencias que esto le traería en un futuro con inmigración, además su abogado le dijo que no tenía derecho a pelear su caso en la Corte por ser residente permanente.

Finalmente ese mal consejo profesional y su desconocimiento son lo que ahora puede alegar en su favor, utilizando el recurso Padilla, en alusión a un caso similar ganado en el 2010 en Kentucky por un hondureño de nombre José Padilla.

Si Vásquez hubiera conocido sus derechos, tal vez no se encontraría en la situación en la que está en la actualidad. Probablemente también habría sido otra la historia de los mexicanos condenados a pena de muerte en Estados Unidos, quienes por desconocimiento no solicitaron asistencia consular en sus procesos legales; o la de muchas de las personas que han sido deportadas, quienes tenían el derecho a pedir la asistencia de un abogado y presentarse ante un juez de inmigración.

Si usted ha llegado aquí buscando una mejor vida, siga adelante, recuerde que Estados Unidos nos brinda muchas oportunidades para ser exitosos y que así como nos aplica sus leyes también nos ofrecer derechos que son para todos.