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LA ADMINISTRACIÓN OBAMA DEBE ACABAR CON LOS CENTROS DE DETENCIÓN PARA FAMILIAS

En diciembre se abrió el centro de detención para familias y niños más grande del país, el cual está ubicado en Dilley, Texas.

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Inmigracion

Una de las consecuencias de la inmigración de mujeres y niños el verano pasado ha sido la creación de las cárceles para familias. Aunque ya existían antes, su uso había sido cancelado porque bajo la ley los niños que entran a los Estados Unidos sin sus padres deben ser liberados y puestos al cuidado de un familiar o en una casa hogar. Si en algún caso es necesario detener a un niño, este debe estar en un ambiente en el que no tenga que vivir con adultos desconocidos; además debe recibir educación, cuidados médicos y ejercicio.

En el 2005, el gobierno del presidente George W. Bush trató de argumentar que estos requerimientos solo aplicaban para niños que llegaran a Estados Unidos solos, pero las Cortes no estuvieron de acuerdo y el presidente Bush tuvo que mejorar las condiciones de vida de las familias detenidas en Don Hutto, una cárcel de inmigración.

En el 2009, el presidente Obama decidió cancelar la detención de familias en Hutto; sin embargo, todo cambio el verano pasado, cuando una oleada de mujeres y niños procedentes de Centroamérica empezaron a llegar a Estados Unidos.

De acuerdo a las estadísticas del Departamento de Seguridad Interna, unas 61,000 familias y 51,000 niños cruzaron la frontera el año pasado escapando de la violencia y tratando de encontrar un lugar seguro.

La administración Obama ha argumentado que no se le brindará protección a los niños si ellos vienen con sus madres y por eso en diciembre se abrió el centro de detención para familias y niños más grande del país, el cual está ubicado en Dilley, Texas.

El Departamento de Seguridad Interna ha argumentado que deben de mantener a los niños y a sus madres detenidos por seguridad del país. Este argumento aparte de no tener base, es inhumano, ya que estas familias han sufrido violencia extrema en muchos casos, han perdido todo lo que tenían y están solamente buscando vivir con tranquilidad.

Los niños deben ser tratados como niños. A su corta vida ya han sufrido violencia, el camino desde su país a Estados Unidos y ahora estar encarcelados como criminales en este país es algo recriminable.

Hay organizaciones que buscan el cierre de estas cárceles de niños y algunos abogados prestan sus servicios a estos niños, pero se debe hacer más. Se necesita concientizar y humanizar a quienes toman decisiones sobre la vida de estos niños.

Estados Unidos y la administración Obama deben mostrar compasión y cancelar los centros de detención de madres y niños, y nosotros tenemos la obligación de no hacernos los de la vista gorda, informarnos y participar para darle una voz a los que no la tienen.

Ha habido reportes de que algunas de las madres han entrado en huelga de hambre para llamar la atención sobre las condiciones de vida en los centros de detención. Algunas de ellas tienen ya más de 7 meses detenidas y los niños se están enfermando.

Como madre no me puedo imaginar el dolor que sienten de ver a sus hijos sufrir después de tener la esperanza de que al llegar a Estados Unidos todo iba a estar bien y los niños iban a tener acceso a un plato de comida caliente, a estudiar y desarrollarse viviendo en un lugar seguro. Esta crisis es humanitaria y nos debe importar a todos, porque las consecuencias morales con esta generación de niños son muy serias.

silvia@silviamintz.com

  • Mintz es abogada de inmigración en Houston.

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