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EL MAL ARBITRAJE MANCHÓ EL PASO DE MÉXICO A LA SEMIFINAL DE LA COPA ORO

En el partido entre México y Costa Rica, por el paso a la semifinal, el árbitro central, el guatemalteco Walter López, no dudó en pitar un penal que dio la clasificación a los mexicanos y eliminó a los costarricenses./Foto: Archivo

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“Una vez más el mal arbitraje volvió a relucir como en la Copa del Mundo Brasil 2014, cuando en el juego entre México y Holanda Arjen Robben con una gran caída y excelente actuación logró que el árbitro central marcara la pena máxima, la cual eliminó a México y el resto ya todos lo sabemos.

Un año después, en la Copa Oro que se juega en Estados Unidos, el arbitraje volvió a manchar lo que parecía que se iba a penales. Una vez más México fue protagonista, pero en esta ocasión con viento a favor, ya que la jugada se derivó del atacante Oribe Peralta, quien cuando buscó rematar recibió un recargón con el antebrazo derecho del costarricense Roy Miller.

El Cepillo fue derribado y el árbitro central, el guatemalteco Walter López, no dudó en pitar un penal que dio la clasificación a los mexicanos y eliminó a los costarricenses.

El mismo arbitraje que una vez perjudicó al Tri, afectó a la selección de Costa Rica. Ahora les tocó a ellos el No Era Penal.

Como buen mexicano hoy soy realista, no se ganó bien. El arbitraje ayudó a México, que no avanzó por méritos propios. Nuestro fútbol dejó mucho que desear.

México es la única selección de la Copa Oro que jugó en un estadio con más de 60,000 aficionados que pagaron $250 dólares por un boleto. Porque así es este negocio, una Copa Oro jamás la veremos ni en México ni en Centroamérica, porque es lo que dije antes un negocio de cientos de millones de dólares.

México sí merecía el resultado, pero esto, insisto, no es de merecimientos. Ganó la selección mexicana pero estoy más que convencido de que no triunfó el famoso Fair Play, ya que a mis ojos y los de millones de aficionados, hubo mano negra.

No me queda la menor duda que los de pantalón largo, los que logran los millones de dólares, estoy hablando de la Concacaf, tienen intereses y altas expectativas. Todos sabemos que quieren una final entre Estados Unidos y México. De ganar el Tri estaría con medio boleto a la Copa Confederaciones y tendría que jugar una vez más ante el equipo de Las barras y las estrellas por el cupo final, boleto de lotería para los organizadores.

Todos estos desastres arbitrales golpean y manchan el espectáculo del fútbol, nos dejan claro las tonterías en las asignaciones para los encuentros. El mismo fútbol a nivel mundial está enfermo desde los casos que tiene la FIFA con los sobornos, que ya han salido al aire. Es una pena que el fútbol sufra y que los que paguen las consecuencias sean los aficionados. ¿Cuándo se resolverá esto? No lo se, pero de que seguirán este tipo de situaciones, sí estoy seguro.

El fútbol para los aficionados es pasión apoyar a su selección o equipo, el pagar la entrada, la chela, la camisa y disfrutar al máximo sin a veces mirar cuánto se gastará. Para los organizadores es un negocio de millones dólares y muchas veces no les importa el espectáculo, por eso es que el fútbol está enfermo.

Esta vez le tocó a Costa Rica, una injusticia y cachetada al pueblo tico, me gustaría ver que todo esto mejorará pero será difícil sabiendo que los dólares y los euros están por encima de todo.

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