Inicio Local ACORDEONES GABBANELLI, UNA TRADICIÓN FAMILIAR EN HOUSTON

ACORDEONES GABBANELLI, UNA TRADICIÓN FAMILIAR EN HOUSTON

Los Acordeones Gabbanelli tienen mucho más que calidad, son producto de una tradición familiar que se ha mantenido por más de 50 años.

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Houston.- Entrar a la tienda de acordeones Gabbanelli y no maravillarse con los cientos de modelos, colores, brillos y detalles que tienen los instrumentos exhibidos en los estantes es casi imposible. Y si se tiene la fortuna de escuchar a algún cliente que esté probando su acordeón, la experiencia se vuelve inolvidable y permite entender por qué esta marca se ha convertido en una de las más populares entre los acordeonistas de todo el mundo.

¿EN DÓNDE ESTÁN?

Acordeones Gabbanelli

4991 West Bellfort Avenue, Houston, Texas 77035

713-728-9898

www.gabbanelli.com

De seguro muchos han escuchado a varios artistas tocando uno de los famosos Gabbanelli y quizás por eso podrían pensar que detrás de la producción de esta pieza hay una inmensa corporación, con sucursales en diferentes países. Pero la realidad es otra, ya que tan única y original como cada uno de los instrumentos es la tienda localizada en Houston (Texas), el lugar desde donde se originan estas joyas de renombre internacional.

“Todo comenzó con mi suegro, John Gabbanelli, un inmigrante que vino a los Estados Unidos con un sueño”, relató Elia Gabbanelli, quien está al frente de la compañía junto a su esposo, Mike Gabbanelli.

En 1961, cuando John Gabbanelli vino de Italia a Houston, no hablaba inglés ni español, pero sí sintió un especial apego por la cultura y la gente mexicana, en quienes encontró un excelente nicho para ofrecer sus talentos.

“Él había trabajado en la fábrica de acordeones de su papá desde que tenía 8 años y por eso fue fácil crear un prototipo especial para la música regional mexicana”, indicó Elia.

ACORDEONES GABBANELLI

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Mike Gabbanelli prepara un acordeón. Él mismo se encarga de atender si los clientes piden una afinación especial y trabaja para que quede perfecta. Si le piden una nota especial él se encarga de agregarla, un proceso único que se hace en este lugar.

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Los clientes pueden personalizar sus acordeones con diferentes colores, grabados e imágenes. Todo el trabajo se hace a mano. Aquí Mike Gabbanelli entalla los cristales Swarovski en uno de sus instrumentos.

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Un cliente puede pedir que el nombre de su grupo, la imagen de una persona o un logotipo vayan grabados en su acordeón.

Con el corazón

El taller en donde se fabrican los acordeones es un lugar mágico, ya que más allá de construir instrumentos musicales, allí se crean obras de arte que pueden viajar cientos de millas hasta su destino final en diferentes lugares del planeta.

Mike se encarga personalmente de diseñar y construir cada pieza, que pueden ser considerada única e irrepetible.

“Mike lleva más de veinte años trabajando, él aprendió todo de su papá. No solo se especializa en lo técnico del acordeón, también en lo creativo, tenemos más de diez modelos solo para la música regional mexicana”, señaló Elia, quien ha puesto su experiencia profesional y académica al servicio de este sueño familiar.

Elia, quien funge como vicepresidenta de Acordeones Gabbanelli, ha identificado muy bien el factor diferenciador de su compañía, ese sello que los diferencia entre los demás.

“Nos enfocamos en la calidad, si hacemos bien nuestro trabajo lo demás viene naturalmente, eso nos ha permitido enfocarnos en la música regional mexicana y expandirnos a otros mercados”.

Originales

Con lo dicho hasta aquí es fácil imaginar todo el trabajo que hay detrás de un Gabbanelli, pero cuando se observa en vivo y en directo la labor de Mike, es cuando se entiende el verdadero valor de cada instrumento.

“La fabricación de cada acordeón puede tardar entre seis y nueve meses. Ponemos nuestro mejor esfuerzo y empeño en cada pieza y esperamos que el cliente vea esa diferencia en nuestros acordeones”, explicó Elia.

Con detalles tan sofisticados como los cristales Swarovsky, los Gabbanelli no tienen límites a la hora de ponerle alma a sus creaciones para reflejar el gusto de sus clientes.

“Nos han pedido fotos de santos, de los hijos, de la esposa, logotipos. Aquí el límite es la imaginación. Una personalización puede tomar entre siete a diez días para estar lista”.

A pesar de que muchos clientes quieren verse reflejados en sus instrumentos, también hay los que optan por lo clásico.

“Aunque hemos hecho de todo para todos los gustos, el acordeón más popular ha sido el tricolor rojo, blanco y verde”.

Una escena común en la tienda Gabbanelli consiste en ver los autobuses de famosos grupos musicales estacionados fuera de sus instalaciones. Ellos generalmente acuden allí para comprar nuevos acordeones o para hacerles mantenimiento a los que ya tienen, una tarea que también realiza Mike, el más joven de los tres afinadores de acordeones que existen en el mundo que pueden hacer el ajuste al oído.

“Aquí no es el día típico en la oficina, hay de todo, nuestro servicio al cliente es importante, ellos saben que están tratando siempre directamente con la familia Gabbanelli”, resaltó Elia.

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Así es como Mike Gabbanelli le pone el alma a cada uno de sus acordeones./ Foto: Domingo Banda

Mi Gabbanelli

Uno de los sueños más importantes para los Gabbanelli es lograr que cada uno de sus clientes se impregne del amor y la entrega con la que fueron creados sus instrumentos y puedan transmitir estos sentimientos en sus interpretaciones.

Por eso crearon el proyecto Mi Gabbanelli, una campaña a la que se han sumado voluntariamente famosos músicos, como Ricky Muñoz de Intocable, Los Huracanes del Norte y Los Invasores de Nuevo León, quienes a través del sitio de internet de la compañía relatan lo que significa para ellos su acordeón.

“Cuando desarrollamos el proyecto Mi Gabbanelli queríamos contar la historia del músico y la conexión especial con su acordeón.

No solo se toca con las manos, sino con el corazón. Cada artista tiene una conexión especial que lo lleva a crear música y a tocar. Eso era lo que queríamos contar. Todos han participado por amor al instrumento”.

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